No soy mi historia, soy Ana.
Hace unos cuantos años me recibí de médica pediatra, pasé muchas de mis horas junto a hijos de
otras madres cuidando de su salud física tanto en consultorio como en servicio de emergencias
pediátricas. Fuí una persona muy racional, pura mente durante muchos años, luego llegaron los
hijos propios, Franco y Melina que al día de hoy son maravillosos adultos capaces de construir su
vida a cada paso, no sin heridas pués de padres heridos salen hijos heridos, no obstante son más
sabios a edades más tempranas que yo, por ende, han aprendido a ir por sus sueños sin mirar atrás
gracias a Dios. De cualquier modo, humildad aparte, he hecho un buen trabajo...

Luego me tocó (mentira)..ELEGÍ acompañar a mi padre en su partida, primera situación tras la que me replantee si la vida era algo más que cumplir un ciclo y morir, luego enfermé yo justo en la crisis de la edad media (45) y como broche de oro, hace 2 años otra vez me tocó (miento de nuevo) ELEGÏ acompañar a mi hermano menor en su partida. Qué decir? Fue hasta ahora lo más duro que
he vivido, no obstante sin hablar de ËL dire que ese espinoso camino me dió el último empujón para comenzar a transitar por el sendero de la Bioneuroemoción®.
Comprendí que la muerte es parte de la vida y no es algo para temer, que soy una persona que merece respeto, reconocimiento y amor pero que necesito encontrarlo en mi para luego recibirlo de los demás, que hay historias, creencias y lealtades familiares que joden literal la vida pero que a tiempo, se puede reescribir la historia, que nunca es tarde para ir por lo que se quiere y que cuando se ven las cosas de un modo diferente, se obtienen resultados diferentes, y que si yo puedo, vos también.
Y a partir de ahí es que quiero acompañar a otros a transitar el camino que yo he andado o uno diferente pero con más sabiduría, a mirar de frente sus heridas y abrazarlas, y, a lograr el tan ansiado bienestar emocional. El camino no será fácil, te lo juro, no obstante llegarás a lugares impensados que te permitirán vivir una vida que realmente tenga sentido, un para qué estoy aquí, para que Dios me ha dado este regalo. Y como siempre, hacerlo juntos, porque juntos es mejor!