top of page

Estrés laboral: ¿Qué se esconde detrás del descontento?

  • Foto del escritor: Analia Astegiano
    Analia Astegiano
  • 12 dic 2023
  • 4 Min. de lectura


Como adultos, pasamos una buena cantidad de horas formando parte de nuestro ambiente laboral y transitarlo con malestar es motivo en muchas ocasiones de pérdida del equilibrio físico y emocional, poder comprender cuales son las raíces que generan este desequilibrio y que factores se encuentran implicados en la génesis del estrés vivido, nos ayudará a cambiar la percepción de aquello que nos es adverso y dar los pasos necesarios hacia una vida adulta responsable y enfocados en aquello que de verdad queremos.

A favor del estrés

Factores como la competitividad, el avance tecnológico y el trabajo retomo o “homework” son determinantes importantes a la hora de analizar las variables que influyen en que algunas personas atraviesen conflictos laborales, situación que se ha hecho manifiesta , en los últimos años.

Un estudio realizado en varios países del mundo y cerrado a fines del 2022 deja en evidencia que quienes padecen situaciones de estrés en el trabajo coinciden con las variables mencionadas y son en su mayoría, personas jóvenes.


Muchas veces ese estrés constituye una respuesta adaptativa que hace el ser humano a la hora de enfrentar un conflicto que en realidad ya existe pero que se hace evidente en el ámbito del trabajo por ejemplo, a raíz de un desencadenante, por ende se transforma en la puerta hacia la oportunidad de autoindagarse y plantearse si lo que está haciendo es realmente, lo que quiere hacer o simplemente intenta dar un giro en su vida.


Si no aprendemos a encontrar un significado más allá del simple conflicto y hacemos solo un análisis superficial de lo que está ocurriendo y sobre todo, responsabilizando a los demás de lo que nos ocurre, repetiremos la situación una y otra vez e iremos transitando inclusive diferentes ámbitos laborales en busca de un nuevo significado. 

Si el estrés persiste y no escuchamos las señales que el cuerpo nos envía y continuamos sin indagar lo que de verdad esconde el conflicto, corremos el riesgo de agotar nuestras reservas y comenzar a desarrollar síntomas en el plano físico, a eso se le llama “estar quemado” o “burnout: cuadro de agotamiento físico, mental y emocional tras vivenciar situaciones adversas sostenidas en el tiempo y sin darle una salida reparativa.

Diferentes escenarios, una misma historia

El ambiente laboral no deja de ser una proyección de nuestro ambiente familiar actual o de la infancia puesto que el trabajo constituye “otra forma de familia”, nuestra profesión o aquello en que nos desempeñamos guarda relación con nuestra historia personal y familiar; por ejemplo, un médico será alguien que tenga vocación de servicio, que esté disponible para los demás y sienta que “debe” ocuparse de otros, seguramente en su historia personal debió hacerse cargo de algún/os miembro/s de la familia ya que otros no han podido. Este rol hace que luego al crecer mantenga esa misma posición y decida estudiar medicina porque eso le permite seguir con su posicionamiento de “ayudar a los demás”.


Es por ello que cuando se presenta un conflicto en el ambiente laboral, es imprescindible ver que estamos proyectando en el jefe, el compañero/a de trabajo, en el rol que desempeñamos específicamente y buscar que mecanismos inconscientes nos condicionan al día de hoy para estar viviendo aquellas situaciones como conflictivas; establecer que es lo que “percibimos del otro o del rol que ocupamos” que nos estresa, nos permitirá ver que tan profundo es el conflcito y que lejos está de lo que “creemos”, nos está molestando.

“Espera lo mejor, preparate para lo peor. Saca provecho de lo que viene”

  Zig Ziglar

Cuando se manifiesta un cambio

También puede ocurrir, y no es raro, que llegado un momento de la vida, alrededor de los 40 años, nos replanteamos si de verdad queremos seguir haciendo lo mismo que hacemos desde hace años o en el mismo sitio, esta incomodidad coincide por lo general con “la crisis de la edad media”. En esta etapa del desarrollo como seres humanos, no solo nos replantemos como queremos seguir en el terreno laboral sino en todo nuestro entorno: familia, amigos, crecimiento personal. 


En esta etapa ocurren crisis que muchas veces constituyen el empujón que necesitamos para salir de la zona de comodidad que nos tenía cobijados y descubrir un nuevo sentido para nuestra vida, algo que quizá hasta hoy, no lo habíamos siquiera pensado.

Seguir ese impulso puede que en un principio sea aterrador pero es el inicio del camino hacia una nueva vida, cerrar una parte de nuestra historia y abrirnos a las infinitas posibilidades que están esperando por nosotros.


Ahora bien, ¿qué ocurre cuando percibimos que eso que hacemos ya no lo disfrutamos y queremos redirigir nuestra energía hacia otro lado?

En este caso sería importante escucharnos solo a nosotros pués aparecerán todas esas voces que no querrán que cambiemos, en principio porque les da miedo lo que depara el mañana, porque se verían perjudicados o simplemente, ellos no se han animado a hacerlo antes.


En este caso, es primordial tener en cuenta nuestras necesidades, darle prioridad a lo que de verdad queremos hacer, compartir con los demás nuestras necesidades y avanzar.


En situaciones de dificultades en el ámbito laboral es importante reflexionar:

-¿Qué percibo de mi entorno que me incomoda?

-¿A quién quiero agradar realmente sosteniendo esta situación?

-¿Quién se perjudicaría si cambio el rumbo?


Recordemos que vemos en los demás aquello que no vemos en nosotros mismos, desde “no gano lo suficiente” hasta “mi jefe no me valora” pasando por “mi compañera llega siempre tarde” constituye una información inconsciente que al día de hoy nos está condicionando, más allá del trabajo propiamente dicho, esto es lo que hay que resolver para poder cambiar nuestra percepción y desempeñar todos nuestros proyectos con ánimo y confianza.

Analia Astegiano

Bioneuroemoción®


 
 
 

Comentarios


Únete a mi lista de correo

¡Gracias por tu mensaje!

bottom of page