Saltar al vacío
- Analia Astegiano
- 22 mar 2024
- 3 Min. de lectura
Como transitar desde el miedo hacia la confianza

Cada vez que menciono estas palabras viene a mi mente una persona parada al borde de un precipicio con una fuerza interior que la empuja a tomar coraje y saltar al vacío, sabiendo que no correrá peligro ya que una fuerza superior podrá sostenerla allá abajo, solo confía en que lo que tenga que pasar, será lo mejor para si.
Claro que esta imagen es metafórica, no obstante, refleja las tantas veces que la vida nos acerca a ese abismo en diferentes momentos y ámbitos de nuestra existencia. En cada etapa y en los diferentes escenarios que habitamos, se presentan oportunidades para dar el
salto, no obstante. ¿Cuántas veces hemos sido valientes para hacerlo o tan temerosos como para dar un paso hacia atrás?
¿Qué significa “saltar”?
Escuchar a nuestro cuerpo cuando nos dice “por aquí si” y “por aquí no”.
Dejar de querer “tener el control” de todo cuando ocurre en nuestra vida y en la de los demás (hijos, padres, pareja).
Aceptar aquellas situaciones que se nos presentan e integrarlas como un aprendizaje en lugar de juzgarlas y rechazarlas.
Avanzar y si es necesario, cambiar el rumbo a pesar de las demandas externas e incluso, las propias.
Dejar de ser la persona que fuimos hasta ahora para dar lugar a nuestro Ser interno, a una nueva manera de vivir más íntegros y auténticos.
“Quien quiere conseguir felicidad sin algo de dolor es como aquel que está a favor del progreso siempre que sea sin cambio”
Anthony de Mello
Entonces...¿Qué nos impide “dar el salto”?
Nuestra programación inconsciente y nuestras creencias incuestionables en las que habita el miedo a perder aquello a lo que nos aferramos como si fuera un tronco en medio del mar para evitar hundirnos, esa zona de confort en la que vivimos, aunque la verdad es que de confortable no tiene nada porque nos incomóda día trás día, todos nuestros “debería de” y “tengo que” del ruido mental que nos bombardea cada vez que esa otra voz interna nos tienta a dar el gran paso...
Pero sobre todo, lo que verdaderamente nos frena es el MIEDO, nuestro miedo más profundo, a quedarnos solos, a no gustar, a perder incluso aquello que nunca fue nuestro, una sensación de falsa seguridad, el miedo a ser diferentes a lo que los demás esperan de nosotros.
No obstante, es ese miedo el que debemos atender, porque detrás de él, está el impulso a ir un poco más allá, de los contrario, tarde o temprano nos sentiremos solos a pesar de estar rodeados de muchas personas, porque al final, quien está siempre con nosotros somos nosotros mismos.
Desde la autoconfianza al viaje del héroe
Llega un momento en nuestra vida, alrededor de la edad media, 40-50 años que muchos sentimos que formamos parte de un todo y que hay “algo más” por y para que vivir; es en ese instante en que incluso, llegamos a descubrir que lo que hemos vivido hasta ahora no nos completo ni satisface auténticamente.
Nos sentimos bloqueados, como si no pudiéramos avanzar, algo que puede manifestarse como un síntoma físico o un conflicto interpersonal y es a partir de allí desde donde nos replanteamos si de verdad estamos cumpliendo con nuestro propósito de vida o aún no lo hemos descubierto.
Algunas veces entramos en la “noche oscura del alma” y sentimos que el mundo que teníamos pensado para nosotros se derrumba, es a partir de esa oscuridad que debemos transitar a través de la cual, iniciamos el camino del héroe, nuestro héroe interior, aquella parte nuestra dormida que hace fuerza por despertar y nos conecta con nuestra verdadera esencia.
La clave de la vida
Salir de las posiciones extremas de manera inflexible es el primer paso, contar con otras posibilidades nos permite elegir en libertad y nos aleja de caer en una única opción sabiendo que eso nos conducirá a los mismos resultados.
Confiar en la existencia de una energía superior que nos va a sostener y que siempre irá a nuestro favor aún cuando no lo entendamos de manera inmediata. Si no confiamos en eso no confiamos en nosotros mismos y en nuestras habilidades.
Dejar de justificarnos para no tomar decisiones a tiempo, por todos los “y si” que repetimos como parte de nuestro ruido mental: si pudiera, si hubiera, si llegara....
Vivir en el presente y dejar el pasado atrás porque aquello que paso nos llevó a donde estamos hoy, y solo viviendo en el presente podemos construir el siguiente momento, o sea nuestro futuro.
Reflexiones finales que nos pueden ayudar
Aconsejo responder internamente estas preguntas...
Qué has postergado en tu vida poniendo como excusa a la rutina?
Qué viaje quisieras hacer y no haces?
Qué decisión debes tomar y no te animas?
Qué sueños estas guardando en el placard?
Qué de todo lo que haces, no queres hacer?
“La confianza en ti mismo lejos de debilitarte, te hace más fuerte”
Enric Corbera
Analia Astegiano
Bioneuroemoción®



Comentarios